Ungüento de Romero: fácil, económico y de los que no fallan

 Si existe un preparado noble, rendidor y agradecido, es este. Aceite de oliva + romero + cera de abejas: tres ingredientes simples, cero vueltas raras y un resultado que funciona de verdad. De esos remedios de botiquín que huelen a casa y a sabiduría antigua.



Ingredientes

  • 1 taza de aceite de oliva (idealmente macerado previamente con romero)

  • 2 cucharadas colmadas de romero seco (hojas)

  • 10 g de cera de abejas (aprox. 10% del volumen de aceite)


Paso 1: macerado del romero

Colocá el romero seco dentro de un frasco de vidrio y cubrilo completamente con el aceite de oliva.
Dejá macerar mínimo 21 días, en lugar oscuro y templado. Agitá cada tanto.

Si sos ansiosa: también podés hacerlo a baño María suave durante 2 horas. Funciona igual, pero el ritual es más corto.


Paso 2: filtrado

Filtrá el aceite con tela o colador fino. Este aceite ya es oro líquido.


Paso 3: armado del ungüento

  1. Derretí la cera de abejas a baño María.

  2. Sumá el aceite de romero filtrado.

  3. Mezclá bien hasta integrar.

  4. Volcá en frascos limpios y dejá enfriar sin tapar.

Cuando solidifica, magia pura.


👐 Usos recomendados

  • Masajes musculares (espalda, cuello, piernas).

  • Antes de dormir si sentís el cuerpo “cargado”.

  • Antes de actividad física para preparar la musculatura.

  • En manos y pies cuando hay sensación de frío o rigidez.

  • Ritual diario de autocuidado: aplicar con intención, no a las apuradass

 

Beneficios del ungüento de aceite de oliva y romero


Desde lo físico

  • Estimula la circulación local (ideal para piernas cansadas y zonas frías).

  • Alivia contracturas, tensiones musculares y dolores articulares.

  • Ayuda a desinflamar y a relajar músculos sobrecargados.

  • Nutre profundamente la piel gracias al aceite de oliva.

Desde lo sensorial y energético

  • El romero despeja, activa y “despierta” el cuerpo.

  • Aporta sensación de calor, foco y vitalidad.

  • Tradicionalmente se asocia a la memoria, la claridad mental y la protección.

No es casualidad que el romero esté en todas las cocinas… y en todos los altares.

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